lunes, 7 de diciembre de 2009

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La lógica dictaba que lo mejor para mi era alejarme de él, pero la lógica me importaba bien poco. Lo echaba de menos a todas horas y daba la impresión de que, cuanto más me decía que lo dejara en paz, más deseaba estar con él.

¿Se sentiría él igual? No tenía ni idea

jueves, 17 de septiembre de 2009

ya no quiero hablar



yo no quiero hablar, y menos sobre nosotros,
todo y que duele, ya esta en el pasado,
aposté fuerte y ahora no tengo cartas,
no hay nada que decir, no hace falta sufrir,
Va todo al ganador, a quién a jugado mejor,
me toca perder a mi, debe ser el destino.
Te quería mucho y tanto de ti esperaba,
fue un error luchar por tu amor
un lugar feliz con eso soñaba y lo intente.. jugar con lealtad.
Los dados están tirados, los números girando,
jugadas al azar, que alguien ha de aprovechar...
va todo al ganador, que deja su dolor,
él ya no ha de sufrir, hoy es igual que ayer.
Me gustaría saber, como son sus besos,
si llena tu corazón, cuando habláis de amor
te encuentro a faltar, no puedo evitarlo,
para que mentir, yo no se fingir,
el juego acabará alguien lo decidirá
un juez dictara y todos lo acatarán
el juego no se parará no importa el perdedor
los premios y el honor son para el ganador,
yo no quiero hablar, ya no tengo fuerzas,
gracias por escuchar lo que tenia que decir,
siento estar así,
no quiero molestarte pero es lo que hay,
yo no lo elegí.. ya lo ves,
va todo al ganador... va todo al ganador el juego no parara no importa el perdedor los premios y el honor son para el ganador...

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Tarzan!


Aburrida pero culpable de ello. Así es como me siento mientras él hace un mar de mi oreja. El problema son casi siempre las palabras, cuando no hay palabras de por medio me siento violada. Me toca el trasero como si así yo me transformara en el verbo de una oración, necesaria pero ligeramente pasiva, como “dejar” dejar pasar la noche, indiferente de las reglas del luego. Digo, “no, no quiero” y realmente no quiero, “¿Por que hoy no?” me dice él cuando se acuerda de que sabe hablar, “por que…” balbuceo sin tiempo de pensar algo ingenioso. “Pero si no sería la primera vez…” alza el tono alejándose de mi tabique auditivo. Entonces yo también recuerdo que soy una señorita de clase media pero de las más letradas “Justo por eso, por que no sería la primera vez”. “Me aburres, déjalo ya, eres una especie en extinción, pensaba que el Homo Sapiens no respiraba el aliento de este más o menos magnífico siglo XXI” pienso cada vez que me humedece. Y suena la campana que lo devuelve a su campo de concentración mental, llamado vida. Habla por teléfono de mujeres y alcohol, mientras yo me empiezo a cansar de su olor a colonia de marca descatalogada. Aprieta al botón rojo y se reitera en simio, “Me encantas…”, y en efecto llega la hora de mi comentario filosófico, barato para la ocasión “¿Sabes cual es tu problema Tarzán? Que tienes demasiados mundos como para querer a alguien”. No lo entiende, percibo en mi mente caminante que no entiende lo que he argumentado, quizás me he excedido con la dificultad de la frase, y decido salvar al loco del agujero negro en el que lo he metido “No tienes por qué entenderlo aun, ya te darás cuenta”. Y sonríe por que tiene mi permiso para dejar de pensar. Ahora ya estoy en casa, mandé la materia explosiva al azar de la noche. Me permito el lujo de compartir mi respiración con la nada por que luego lo dejo palpado en papel y la inspiración brota como un pene alado, que empieza a decaer, por que ya es media noche y el sueño invade mis sentidos, mi vista cansada, mi tacto desgastado, mi olfato acertado, mi gusto desnutrido… y mi oído, que gracias a que somos seres humanos olvidamos lo que por éste entra y lo que por éste se evade.